Reloj-herramienta contemporáneo con alma de guerra, el Mk II Hellion-BAKU es bastante más que un guiño histórico. Se trata de una colaboración concebida con un fin muy concreto junto a Project Recover, la organización sin ánimo de lucro dedicada a localizar, recuperar y repatriar a militares estadounidenses que siguen desaparecidos en combate desde conflictos del pasado. Los ingresos generados por cada unidad ayudan a financiar esa misión, mientras que su diseño rinde tributo a tres miembros de la Underwater Demolition Team-10 —Black, MacMahon y Roeder— que continúan desaparecidos.
El Hellion-BAKU reúne dos pilares de la relojería militar estadounidense: el reloj de campaña A-11 de la Segunda Guerra Mundial y el primer reloj de pulsera subacuático de la Marina, el llamado “canteen” watch. El resultado es un reloj de campaña compacto y funcional, con un sentido de la historia muy deliberado. Su caja de 39 mm está fabricada en acero inoxidable 316L cepillado y recurre a asas perforadas para facilitar el cambio de correa. La corona sobredimensionada, inspirada en el diseño canteen, permite accionarlo con seguridad incluso con las manos mojadas o con guantes. Es hermético hasta 100 metros, monta un cristal de zafiro de doble curvatura con tratamiento antirreflejos en la cara interior, tiene un grosor de 13,55 mm y una longitud de 48,5 mm de asa a asa: unas cotas que equilibran presencia y comodidad de uso durante todo el día.
La esfera y las agujas están resueltas con el mismo cuidado. Inspirado en los relojes suministrados a la UDT durante la Segunda Guerra Mundial, el juego de agujas se ha ensanchado para mejorar la legibilidad y recibe una generosa aplicación de Super-LumiNova para ofrecer un buen rendimiento con poca luz. La paleta de grises, negro y blanco evoca el camuflaje de guerra del USS Burrfish, un submarino importante en el contexto histórico que dio forma al lenguaje de diseño de este reloj. El segundero central incorpora una punta luminiscente y un contrapeso triangular asimétrico que remite al logotipo de Project Recover, situando literalmente la misión en el corazón de la indicación horaria.
Al darle la vuelta, la historia gana profundidad. El diseño del fondo de caja toma como referencia un reloj canteen de la Segunda Guerra Mundial que en su día se entregó a la UDT-5, con el marcaje “USN BUSHIPS” correcto para la época. Otras inscripciones —“UDT-10” y el número de producción individual— se han grabado al ácido, generando una desalineación deliberada que reproduce las irregularidades de las piezas originales de guerra y subraya el componente humano del proyecto. En el centro aparecen los nombres Black, MacMahon y Roeder. A su alrededor se sitúan los logotipos de Mk II y Project Recover, en una decisión compositiva sutil que pone en primer plano a esos hombres y su sacrificio.
En el interior trabaja el TMI NH38 fabricado por Seiko, un movimiento automático de solo hora elegido por su sencillez de mantenimiento y su robustez. Es una mecánica adecuada para un reloj que prioriza la legibilidad, la resistencia y la utilidad por encima del adorno. La esfera negra recurre a numerales arábigos impresos y a una tipografía limpia, con un tratamiento del logotipo casi tono sobre tono que mantiene el foco en la función. Una correa de lona Haveston completa el conjunto, refuerza su estética de reloj de campaña y remite a la practicidad del ámbito militar.
Según informó Mk II en diciembre de 2025, el Hellion-BAKU se ofrecía en dos conjuntos con donación incluida. El Standard Package tenía un precio de 649 dólares e incluía el reloj en un estuche de viaje Mk II, un parche de misión BAKU y un fanzine del proyecto. El Premium Package, anunciado a 765 dólares, añadía una caja Toyo personalizada, una challenge coin de Project Recover x Mk II, una gorra de Project Recover, un póster de un submarino de la clase Balao y el mismo fanzine. Cada compra incorporaba una donación directa a Project Recover: 80 dólares por reloj en el Standard Package y 135 dólares en el Premium Package. La disponibilidad, siempre según ese anuncio, comenzaba el 24 de noviembre a las 10:00 de la costa Este de Estados Unidos, con una producción total de 200 unidades —180 Standard y 20 Premium—, subrayando así su carácter limitado y conmemorativo.
El Hellion-BAKU se dirige a un público muy concreto —aficionados que aprecian el diseño de raíz histórica ejecutado con contención y atención al detalle práctico—, pero su historia le otorga un atractivo más amplio. Aquí están presentes todos los ingredientes habituales del reloj de campaña: caja de acero robusta, asas perforadas, 100 metros de hermeticidad y cristal de zafiro abombado. Sus 39 mm suponen una medida especialmente equilibrada para muchas muñecas, a medio camino entre la presencia de un reloj vintage y lo que hoy se espera de una pieza moderna. La paleta gris y negra, el texto negro sobre negro en la esfera y la cuidada proporción entre agujas y numerales delatan una atención especial por la tipografía y el equilibrio que convencerá a los coleccionistas más sensibles al diseño.
Aunque algunos podrían situar su precio ligeramente por encima de la franja habitual en un reloj de campaña de solo hora, la propuesta gana peso gracias a la lista de especificaciones y, sobre todo, a la donación claramente integrada en cada venta. No es la típica inscripción de “edición benéfica” aplicada sin más: el grabado del fondo de caja, el motivo del contrapeso y los elementos incluidos en cada conjunto mantienen el reloj firmemente anclado a la causa que apoya.
Presentado a las puertas de la campaña navideña de 2025, el Hellion-BAKU se planteaba como un regalo con significado: un reloj capaz, apto para el uso cotidiano, que contribuía a un esfuerzo sostenido por devolver a casa a militares desaparecidos. Es un homenaje meditado, concebido para usarse y no para quedarse guardado; un reloj de campaña actual que recuerda de dónde viene y por qué existe.




