Un AMG eléctrico pensado para los incondicionales

El Mercedes-AMG GT 4-Door Coupe EV 2027 llega con un mensaje claro para los conductores que veneran la era del V8. Cambia los pistones por electrones, pero persigue el mismo dramatismo y la misma intensidad que convirtieron a los AMG legendarios. Con una cifra de referencia de 1.169 caballos, quiere ganarse a los escépticos no por el silencio, sino por las sensaciones.

AMG ha desarrollado este coche desde cero con el rendimiento como prioridad. En lugar de plantearlo como un eléctrico discreto para el día a día, los ingenieros de Affalterbach han recurrido a su experiencia en competición y a una puesta en escena muy inmersiva. El GT 4-Door EV se posiciona así como un buque insignia apto para circuito, capaz de combinar una experiencia intensa con prestaciones contundentes. Para muchos puristas, justo ahí está la clave.

Sonido y vibración digitalizados, pero con personalidad

El núcleo del planteamiento emocional de AMG es AMGForce, un sistema de sonido y respuestas hápticas ideado para evocar los motores clásicos de la casa. En vez de recurrir a simples zumbidos sintéticos, combina más de 1.600 elementos de audio en tiempo real muestreados a partir de modelos emblemáticos. De ese modo, los petardeos al levantar el pie, el ralentí desacompasado y la forma en que crece la entrega resultan familiares y convincentes.

AMG ha afinado la banda sonora principal tomando como referencia el perfil acústico del GT R, con los gruñidos y explosiones que definían su personalidad. En las frecuencias más graves, el sistema reproduce el compás inconfundible del V8 M156 de 6,2 litros. A eso se suman transductores de graves instalados en los asientos, que aportan una vibración física sutil tanto al ralentí como en plena aceleración. El resultado es un habitáculo que no solo emite sonido, sino que también transmite una textura mecánica verosímil.

Marchas simuladas que cambian como antes

Para evitar la sensación de transmisión de una sola relación, tan habitual en muchos eléctricos, AMG ha vinculado su perfil sonoro a un programa de interrupción del par. Cuando el conductor acciona las levas del volante, los motores cortan momentáneamente la entrega de potencia. Al mismo tiempo, los altavoces reproducen un golpe de cambio nítido que imita una subida de marcha contundente o una reducción acompañada por una igualación de régimen.

El efecto, según plantea la marca, es inmediato y satisfactorio. Recuerda a la viveza de las cajas AMG Speedshift sin añadir complejidad mecánica real. Además, la instrumentación digital incorpora un cuentarrevoluciones virtual con marchas simuladas y límite de giro. Así, buena parte de los automatismos de conducción de un usuario tradicional siguen teniendo sentido, y el periodo de adaptación resulta breve.

Motores de flujo axial y una refrigeración pensada para aguantar

En su base técnica, el GT 63 se aparta de las soluciones más comunes entre los eléctricos de gran serie. Recurre a tres motores de flujo axial desarrollados por YASA, especialista propiedad de Mercedes. Estas compactas unidades de tipo “pancake” pesan bastante menos que los habituales motores de flujo radial, pero ofrecen una densidad de par muy superior. Eso beneficia tanto el empaquetado como la capacidad de respuesta.

Un motor va situado delante y dos detrás, lo que permite una tracción total con claro predominio del eje trasero. La potencia alcanza 1.169 caballos y 1.475 libras-pie de par con launch control. Sobre el papel, eso permite redondear la trayectoria con el acelerador y sostener derrapajes controlados al estilo de un AMG clásico de propulsión trasera. AMG, no obstante, no se ha centrado solo en el golpe de efecto. También ha buscado constancia de rendimiento. La batería, de 106 kWh, sumerge sus celdas delgadas en un aceite refrigerante no conductor. Este planteamiento, inspirado en la Fórmula 1 y en el AMG One, proporciona aproximadamente cuatro veces la capacidad térmica de un eléctrico de lujo convencional. Según el artículo, eso permite mantener la potencia máxima durante más de un minuto, de modo que puede enlazar salidas desde parado y tandas rápidas sin caída de rendimiento.

Rasgos de diseño, mandos físicos y lo que venía después

En lo visual, el EV rinde homenaje al linaje AMG con una silueta baja y ancha rematada por una caída de techo tipo fastback. En el frontal, una interpretación iluminada de la parrilla Panamericana preserva la expresión agresiva de la marca. En el interior, una pantalla de extremo a extremo articula un habitáculo de planteamiento moderno. AMG, sin embargo, se ha resistido a eliminar por completo los mandos físicos. El conductor sigue contando con interruptores y robustos mandos giratorios para ajustar al instante la respuesta del acelerador, la suspensión y el torque vectoring. Así se evitan cambios de menú que puedan distraer al volante.

El GT 4-Door Coupe se asienta sobre AMG.EA, la plataforma específica para eléctricos de altas prestaciones de la firma. Según indicaba el texto en junio de 2026, la producción debía comenzar ese verano en Sindelfingen. El primero en llegar sería el GT 55, con unos contundentes 805 caballos. Poco después debía sumarse el GT 63 como versión de referencia. AMG declaraba para el buque insignia un 0 a 60 mph en 2,0 segundos y un 0 a 124 mph en 6,4 segundos. La velocidad máxima quedaba limitada a 186 mph. En materia de recarga, una arquitectura eléctrica de 600 kW permitía, siempre según la estimación citada en el artículo, pasar del 10% al 80% en corriente continua en unos 11 minutos. También se señalaba un precio de partida en torno a 150.000 dólares, con versiones superiores por encima de los 200.000. La misión, en cualquier caso, era nítida: ofrecer el tacto, el espectáculo y la velocidad de los grandes AMG de siempre, esta vez movidos por electrones.