Un reencuentro gestado durante décadas

En 2026, tres iconos del Ford GT Mk II volverán a compartir pista. Los coches que sellaron el célebre 1-2-3 de Ford en Le Mans en 1966 se reunirán por primera vez en una década. La celebración conmemora el 60.º aniversario de aquella victoria histórica sobre Ferrari. El trío estará además junto en dos de las grandes citas británicas del automovilismo: el Goodwood Festival of Speed y el Goodwood Revival.

Propiedad de la Miller Family Automobile Foundation y de Rob Kauffman, de RK Motors, estos coches rodaron juntos por última vez en 2016. Así, 2026 se plantea como una rara ocasión de verlos en acción tanto para los aficionados veteranos como para quienes se acercan por primera vez a esta historia. Su imagen, su sonido y todo lo que representan conservan intacto su magnetismo. Los escenarios de Goodwood ofrecerán al público un encuentro cercano y físico con unas máquinas que redefinieron las carreras de resistencia.

Ese legado sigue inspirando a equipos y aficionados de todo el mundo. El reencuentro promete algo más que una exposición estática: incluirá demostraciones en marcha que devolverán vida a aquella página de la historia. De cumplirse lo anunciado para 2026, la celebración recogerá buena parte del dramatismo y la emoción que hicieron inolvidable aquel Le Mans de 1966.

Los coches que cambiaron las carreras de resistencia

El chasis ganador, P/1046, lucía los colores negro y plata con el dorsal 2. Bruce McLaren y Chris Amon lo llevaron a la victoria tras un desenlace controvertido. El coche había partido más atrás en la parrilla que sus compañeros de Ford. Por eso, cubrió una distancia oficial mayor y se adjudicó el triunfo cuando el equipo escenificó una llegada conjunta.

Le siguió el chasis P/1015, el dorsal 1 azul pilotado por Ken Miles y Denny Hulme. Lideró buena parte de la carrera con un ritmo implacable y una ejecución precisa. Sin embargo, la llegada organizada para la foto privó a Miles de la victoria que muchos daban por hecha. Aquella decisión ha alimentado el debate y la admiración durante décadas. Con todo, la actuación de Miles y Hulme sigue siendo una referencia de coraje y velocidad.

Completó el triplete el chasis P/1016, tercero en meta. El número 5 dorado, conducido por Ronnie Bucknum y Dick Hutcherson, ofreció regularidad y control durante toda la prueba. Los tres coches mostraron además el atronador V8 de 7,0 litros que se convirtió en la seña de identidad de Ford en el GT40 Mk II. Juntos demostraron una combinación de potencia, fiabilidad y trabajo en equipo que alteró el equilibrio de fuerzas en la especialidad.

Cómo Ford puso fin al reinado de Ferrari

A mediados de los años sesenta, Ferrari dominaba las carreras de resistencia. Entonces Henry Ford II se propuso cambiar esa historia. Tras el fallido intento de comprar Ferrari, Ford puso en marcha el programa GT40 con una intención muy clara. La compañía invirtió con contundencia, se alió con Shelby American y persiguió la velocidad sin concesiones. El resultado fue una rápida evolución de la plataforma GT40.

En Le Mans 1966, Ford alineó varios GT40 Mk II equipados con motores V8 de 7,0 litros. Los Ferrari con motor V12 seguían siendo ágiles y estaban sobradamente probados. La estrategia de Ford, sin embargo, puso el acento en la potencia pura y en un desarrollo incansable. El resultado fue concluyente. Ford logró la primera victoria absoluta en Le Mans de un fabricante estadounidense, ocupando en formación las tres primeras posiciones.

La llegada escenificada abrió una controversia que aún perdura, especialmente por lo que respecta a Ken Miles. Pero el balance general fue inequívoco. Ford puso fin a la racha de Ferrari y comenzó la suya. El GT40 acabaría ganando Le Mans cuatro años consecutivos, de 1966 a 1969. Por ello, este programa figura entre los grandes vuelcos de la historia del automovilismo.

Dónde y cuándo ver al trío

El Goodwood Festival of Speed, previsto del 9 al 12 de julio de 2026, acogerá estos coches bajo el lema “The Rivals – Epic Racing Duels”. Allí, los GT Mk II subirán la célebre colina y evocarán aquella llegada icónica. Los organizadores anuncian también un homenaje dinámico a la tensión y al triunfo de 1966. El público podrá esperar el bramido de los Ford con motor de bloque grande y el espectáculo de una leyenda viva.

Por su parte, el Goodwood Revival, programado del 18 al 20 de septiembre de 2026, llevará al trío al histórico Motor Circuit. El escenario encaja plenamente con la época y el espíritu de estos coches. Si todo transcurre como estaba previsto en el momento de la publicación, verlos dar vueltas allí debería producir la sensación de retroceder en el tiempo. El fin de semana pondrá además el foco en las alianzas que dieron forma a la historia del GT40.

Miembros de la familia Shelby participarán en las celebraciones. Aaron Shelby entregará asimismo el Carroll Shelby Spirit Award al duque de Richmond. El gesto subraya el vínculo duradero entre Ford, Shelby y Goodwood. Para más detalles y entradas, el artículo remite a Goodwood.com.

Por qué este momento sigue teniendo tanta fuerza

Sesenta años después, el triplete de 1966 sigue resonando porque reunió todo lo que hace apasionante este deporte. La rivalidad empujó la innovación. Los pilotos lo arriesgaron todo por una oportunidad de gloria. Los equipos afrontaron reveses y encontraron soluciones. Los propios coches, además, acabaron convertidos en referencias culturales. La estampa, el sonido y las victorias del GT40 siguen conmoviendo.

La historia, eso sí, también tiene matices. La llegada pactada sigue siendo un punto sensible para quienes admiran a Ken Miles. Esa controversia, al mismo tiempo, subraya el drama humano que define a los grandes episodios del deporte. El reencuentro brinda así la oportunidad de homenajear a todos los que contribuyeron: ingenieros, pilotos, mecánicos y responsables que creyeron en un plan audaz.

Por último, los escenarios de Goodwood ofrecen al público un raro puente hacia el pasado. Estos eventos no son museos tras un cristal.