El empleo retrocede tras tres años de crecimiento
El empleo en la industria relojera suiza cayó en 2025 por primera vez desde 2021. La plantilla se redujo en 835 puestos, un descenso de alrededor del 1,3% respecto a 2024, según la Convention Patronale de l’Industrie Horlogère Suisse. La patronal atribuye esta bajada a un contexto económico exigente. Un menor volumen de actividad y un consumo mundial más débil enfriaron las contrataciones y llevaron a algunas empresas a recortar personal.
Aun así, el sector sigue siendo uno de los grandes pilares de la economía suiza. Sostiene en torno a 65.000 empleos y figura entre los cinco principales sectores exportadores del país. Tras varios ejercicios muy favorables, las empresas afrontan un periodo en el que cuentan más la gestión rigurosa y la planificación cuidadosa. Marcas y proveedores deben ajustar la producción con mayor precisión a la demanda. También necesitan proteger un saber hacer que ha tardado décadas en construirse.
El empleo en la industria relojera suiza ha aumentado desde 2005, aunque sufrió una fuerte caída en 2009. Fuente: Convention Patronale de l’Industrie Horlogère Suisse.
El trabajo reducido amortigua el golpe
Para evitar recortes más profundos, muchas empresas recurrieron al programa suizo de trabajo reducido, conocido como RTH. Aproximadamente una de cada cuatro compañías utilizó esta herramienta en 2025. El programa permite a las empresas reducir horas de trabajo sin deshacer sus equipos. Las autoridades ampliaron su duración máxima a 24 meses desde los 18 anteriores, mientras la demanda seguía débil en algunos segmentos.
Los responsables del sector sostienen que la medida ayudó a preservar capacidades y continuidad. También evitó un repunte más rápido del desempleo. Aun así, advierten de que la presión puede aumentar cuando ese apoyo se vaya retirando. Si la demanda no mejora, algunas empresas podrían verse obligadas a reducir líneas de producción en 2026. El próximo ejercicio, por tanto, puede poner a prueba la capacidad del sector para adaptarse a un crecimiento más lento.
La Convention Patronale señala que muchas firmas ya ajustaron calendarios, inventarios e inversiones. Pese a ello, el equilibrio sigue siendo delicado. Un periodo prolongado de debilidad en los pedidos limitaría el margen de maniobra, incluso con herramientas de flexibilidad laboral.
El comercio y la geopolítica pesan sobre las exportaciones
Las condiciones globales añadieron presión a lo largo de 2025. Los conflictos en Oriente Próximo y Ucrania generaron incertidumbre y afectaron a la confianza del consumidor. El crecimiento económico se enfrió en partes de Europa y, de forma señalada, en China. Como resultado, la demanda de relojes suizos se debilitó en varios mercados clave.
Las fricciones comerciales también influyeron. Estados Unidos es el mayor mercado nacional para los relojes suizos y absorbe casi una quinta parte de las exportaciones. Las oscilaciones en los aranceles aplicados a productos suizos complicaron los envíos en la primera parte de 2025. En noviembre de 2025, Suiza y Estados Unidos acordaron rebajar esos aranceles al 15% desde el 39%. Ese paso debería ayudar a estabilizar los flujos, aunque sus efectos tardarán en apreciarse.
Hasta octubre de 2025, las exportaciones de relojes suizos habían bajado un 1,6% frente al mismo periodo de 2024, hasta 21.200 millones de francos suizos. El retroceso no fue dramático. Aun así, recordó a las empresas que el impulso posterior a la pandemia ha dejado paso a un ciclo más normal.
Lecciones de la historia reciente
La última caída anual del empleo llegó en 2021, después de que los cierres por la COVID-19 y las restricciones de viaje golpearan las ventas. El sector se recuperó con rapidez en 2022 y 2023, a medida que reabrían las tiendas y regresaba el turismo. Los precios de los modelos más codiciados se dispararon en el mercado secundario antes de enfriarse. Ese exceso de temperatura remitió y las cotizaciones se asentaron después en niveles más próximos a las tendencias de largo plazo.
La crisis financiera global muestra lo deprisa que pueden cambiar las condiciones. En 2009, el empleo en la relojería suiza cayó casi un 8%, o más de 4.000 puestos. Aquel periodo obligó a un reajuste severo. Desde entonces, sin embargo, el sector ha añadido en torno a 15.000 empleos. Ese largo ascenso subraya la resiliencia de la industria y su capacidad para innovar.
La historia también sugiere que las marcas que siguen invirtiendo durante las fases de debilidad suelen salir reforzadas. Afinan sus colecciones, refuerzan la relación con los proveedores y mejoran sus redes de servicio. Así, pueden ganar cuota cuando la demanda repunta. Muchas casas relojeras parecen estar siguiendo esa pauta.
Qué observar en 2026
De cara a 2026, varios factores podrían marcar las perspectivas. En primer lugar, el alivio arancelario en Estados Unidos puede favorecer los envíos al principal mercado de destino. En segundo, cualquier recuperación en China y en partes de Europa impulsaría los volúmenes. En tercero, unos costes estables de energía y logística ayudarían a los márgenes. En sentido contrario, unos conflictos prolongados o nuevas barreras comerciales pesarían sobre las ventas.
Las empresas se preparan en varios frentes. Están racionalizando carteras, alineando la producción con los pedidos confirmados y acelerando la implantación de herramientas digitales. También invierten en formación artesanal para salvaguardar habilidades escasas. La sostenibilidad y la trazabilidad siguen siendo prioridades, ya que los consumidores reclaman una mayor transparencia.
La industria ya ha superado tormentas de mayor intensidad. Ha conservado su conocimiento esencial mientras modernizaba la fabricación y ampliaba su distribución global. Si la demanda se estabiliza y los programas de apoyo se retiran sin sobresaltos en 2026, el empleo podría encontrar suelo. Aun así, la disciplina será decisiva. Las marcas que se mantengan cerca del cliente, gestionen bien los inventarios y controlen los costes estarán mejor situadas cuando regrese el crecimiento.




