Bonhams abre la puerta del garaje a un conjunto de leyendas de la gran pantalla. Del 21 al 28 de noviembre de 2025, la casa de subastas celebrará The Movie Cars Collection, una venta online que reúne algunos de los vehículos más reconocibles del cine. En el centro del catálogo aparece una estrella con tirón duradero entre los aficionados: el Mitsubishi Lancer Evolution VII de 2001 que condujo el fallecido Paul Walker en el papel de Brian O’Conner en 2 Fast 2 Furious.
Con su inconfundible librea en dorado y verde, el Evo VII ofrecido es el Stunt Car #1: uno de los cuatro ejemplares construidos para la producción y, según el artículo original, el único afinado para rendir unos contundentes 330 CV, muy por encima de la especificación de serie. Convertido ya en una pieza de la historia reciente del cine, en la subasta de noviembre de 2025 se estimaba que podría alcanzar entre 250.000 y 500.000 euros, una horquilla que reflejaba tanto su procedencia cinematográfica como el sostenido interés internacional por la saga Fast & Furious.
Los coches proceden del Movie Cars Central Museum de Francia, una colección que desde hace años funciona como lugar de peregrinación para los aficionados a la intersección entre Hollywood y la pasión por el automóvil. El catálogo de Bonhams va mucho más allá de una sola franquicia y recorre décadas de cultura popular. Los pujadores encontrarán vehículos auténticos y recreaciones fieles asociados a éxitos como Taxi, Jurassic Park, Drive, Men in Black, Regreso al futuro, Robocop, Ghostbusters y The Dukes of Hazzard. También hay guiños a iconos del cine y la televisión como The A-Team, Herbie, Batman y la saga de James Bond.
Entre los coches más llamativos figura un Dodge Charger de 1968 con un currículum cinematográfico que incluye un remake de The Dukes of Hazzard y una aparición posterior junto a Vin Diesel en una escena de Fast & Furious; un cruce sugerente para los aficionados a los coches americanos de altas prestaciones en la gran pantalla. En clave de thriller de acción aparece también el Ford Mustang Mach 1 de 1969 que, según el original, Keanu Reeves condujo realmente en John Wick: Chapter 2, un coche que combina pegada cinematográfica con la presencia clásica de un Mustang.
La venta también se apoya en algunas de las secuencias de mayor adrenalina. Entre los lotes se incluyen varios vehículos preparados para uso fuera de carretera procedentes de la escena del salto desde el avión de carga en Fast & Furious 7, entre ellos un Dodge Charger y un Chevrolet Camaro concebidos para soportar el castigo de una de las acrobacias más audaces de la franquicia. Y los aficionados a la ciencia ficción reconocerán una pieza de retrofuturismo: el Gene Winfield “Police Cruiser” de 1989 utilizado en Regreso al futuro II, estimado entre 70.000 y 100.000 euros en la venta de noviembre de 2025. Obra de un legendario creador de customizaciones, condensa la visión del mañana propia de su época con un marcado sello artesanal.
Para Franck Galiègue, responsable del museo, la venta representa a la vez un cierre y una renovación. La describe como la culminación de un recorrido profundamente personal y como una invitación a que una nueva generación de custodios escriba el siguiente capítulo de estos coches. La idea encaja con máquinas que ya han vivido varias vidas: en las páginas de un guion, en la coreografía de las escenas de riesgo y en la imaginación de espectadores de todo el mundo.
El legado de Paul Walker recorre toda la subasta. Más allá de su papel en pantalla, Walker fue un entusiasta y coleccionista apasionado, una faceta que conectó con los aficionados y contribuyó a elevar el estatus cultural de los coches de prestaciones. Su colección personal, dispersada en una venta de Barrett-Jackson en 2020 por más de 2,3 millones de dólares, incluía raros BMW M3 Lightweight, un codiciado Nissan Skyline R34 GT-R y varios iconos americanos con motor V8. El mercado también ha reflejado su influencia: un Skyline GT-R a medida asociado a las preferencias de Walker estableció un récord en 1,18 millones de dólares —o 1,36 millones con comisiones—, subrayando la prima que suele acompañar a los vehículos vinculados a su nombre.
Esa “prima Walker” probablemente volvería a dejarse sentir cuando el Evo VII saliera a puja online. El coche es más que un simple vehículo de atrezzo: es una cápsula de un momento en el que la cultura tuner, el espectáculo de gran presupuesto y una historia humana se combinaron para crear un fenómeno global. Para muchos, hacerse con él —o con cualquiera de los coches de esta venta— no tiene que ver solo con la celebridad. Tiene que ver con preservar objetos que conservan el sonido, la velocidad y el espíritu de su tiempo.
Al tratarse de una subasta online, el proceso quedaba abierto a participantes de todo el mundo, permitiendo que aficionados y coleccionistas de cultura popular pudieran pujar por estas llaves desde cualquier lugar. Ya fueran muscle cars cargados de imaginario americano, deportivos importados preparados para persecuciones de cine o customizaciones futuristas que imaginaban cómo sería el tráfico en 2015, The Movie Cars Collection ofrecía, en noviembre de 2025, un abanico especialmente amplio de historias, estilos y protagonismo en pantalla.




