Estimados lectores,
2025 fue un año muy largo, completísimo en cuanto a viajes y eventos. Eso hizo que alguno se haya quedado en el tintero como....Nautilus 2025!
Asistir a Nautilus es hacerlo a uno de esos encuentros que no buscan el ruido mediático ni las cifras deslumbrantes, sino la excelencia silenciosa, el culto al objeto bien hecho y el respeto absoluto por la historia. Un evento que, como el propio lago, no necesita presentación, pero sí atención.

Nautilus: elegancia sin estridencias
Celebrado a orillas del Lago di Como, uno de los escenarios más sofisticados de Europa, Nautilus es un evento exclusivo y cuidadosamente organizado, donde el protagonismo recae en una selección excepcional de embarcaciones clásicas, acompañadas por una presencia muy medida de automóviles históricos, relojería, artesanía y cultura del diseño.
Aquí no hay multitudes. Hay conversaciones. No hay prisas. Hay tiempo. Y eso, en el mundo actual, es casi un lujo mayor que los propios objetos expuestos.

El espíritu del lago
El Lago di Como no es un simple telón de fondo: es parte esencial del relato. Sus villas históricas, embarcaderos centenarios y luz cambiante crean una atmósfera que remite directamente a la edad dorada del ocio europeo, cuando viajar, navegar o conducir eran actos profundamente estéticos.
Las lanchas clásicas de madera, muchas de ellas procedentes de astilleros legendarios como Riva, Cranchi o Baglietto, se deslizan sobre el agua como piezas de museo vivas. Cascos perfectamente restaurados, instrumentación original, tapicerías impecables y ese inconfundible aroma a barniz y gasolina que conecta directamente con la memoria.

Automóviles memorables
Nautilus no es un concurso de elegancia automovilístico al uso, y precisamente ahí reside parte de su encanto. Los coches presentes no están para competir, sino para dialogar con el entorno y con las embarcaciones. Aunque si, hay premios para los afortunados propietarios.
Se ven pre-guerra italianos, deportivos europeos de los años 50 y 60, grandes turismos de época y algún que otro ejemplar extraordinario que parece haber salido directamente de una fotografía de archivo. No hay exceso. Cada coche tiene un porqué, una historia, un vínculo con el lugar o con la filosofía del evento.

Público, criterio y cultura
Uno de los grandes aciertos de Nautilus es su público. Coleccionistas, historiadores, restauradores, diseñadores y auténticos conocedores se mezclan sin jerarquías evidentes. Aquí el valor no está en “lo que tienes”, sino en lo que sabes y cómo lo compartes.
Las conversaciones giran en torno a detalles técnicos, historias de restauración, viajes pasados, astilleros desaparecidos o carreras olvidadas. Es un evento que celebra la cultura material, no el simple objeto.

Mucho más que un evento
Nautilus no es solo una exposición; es una declaración de principios. Defiende que el lujo auténtico está en la autenticidad, en la proporción, en la historia bien contada y en el respeto por el legado técnico y artesanal.
En un calendario cada vez más saturado de eventos, Nautilus destaca por hacer menos y hacerlo mejor. Por elegir con criterio. Por no confundir exclusividad con ostentación.

Nautilus en el Lago di Como es uno de esos encuentros que todo apasionado del automóvil clásico y la historia del diseño debería vivir al menos una vez. No para ver “muchas cosas”, sino para verlas bien. Para recordar que coches y barcos no son solo máquinas, sino testigos culturales de una época en la que viajar era un arte.
Un evento que no grita, pero deja huella. Y eso, hoy, es verdaderamente excepcional.
Grazie Mateo e Motoringtitude Team!
Redacción
























