Una interpretación arquitectónica de una indicación clásica
La última colaboración de Louis Erard con Worn & Wound lleva el regulador a un terreno nuevo y muy expresivo. La edición limitada Le Régulateur se desarrolló a lo largo de unos tres años, y se nota. El diseño se apoya en capas, textura y movimiento para construir una esfera con verdadera profundidad y personalidad.
En esencia, el reloj utiliza la disposición de regulador característica de la casa. La presentación, sin embargo, va más allá de la tradición con una composición de varios niveles en tonos azules. Una capa superior en azul cobalto estructura la vista. Al mismo tiempo, los discos calados de horas y segundos se sitúan al norte y al sur. El resultado es una esfera viva y atractiva sin perder claridad.
Hay una única aguja para los minutos, inspirada en la conocida forma de “abeto” de Louis Erard. La lectura de la hora sigue siendo sencilla. El bisel limpio y la caja de acero pulido enmarcan el conjunto y mantienen la atención sobre la esfera. Así, la arquitectura ocupa el centro de la propuesta y el reloj luce su complejidad con naturalidad.
Diseño, dimensiones y uso cotidiano
La caja es de acero 316L pulido, elegido por su brillo y su resistencia. El diámetro es de 39 mm, una medida apta para un amplio abanico de muñecas. El grosor se queda en 13,4 mm, lo que le da presencia sin dejar de ser manejable bajo el puño de una camisa.
La esfera recurre a índices impresos y prescinde de material luminiscente para conservar un aspecto más purista. En la práctica, la construcción por capas aporta contraste y legibilidad. La minutería estriada guía la vista hacia la aguja central, de modo que la orientación resulta rápida y natural. Los discos calados de horas y segundos añaden movimiento e interés al girar bajo la capa superior.
La hermeticidad está anunciada en 50 metros. No es un reloj de buceo, pero sí está pensado para desenvolverse en el uso diario. Una correa de piel granulada en tono topo, de 20 mm entre asas, completa el conjunto. El color funciona bien con los azules de la esfera y la textura aporta calidez. En muñeca, transmite refinamiento sin resultar distante.
Dentro de la caja: movimiento y mecánica
La energía procede del movimiento automático Sellita SW266-1, de fabricación suiza. Late a 28.800 alternancias por hora y cuenta con 31 rubíes. También ofrece parada de segundero y carga manual, dos rasgos prácticos para un ajuste preciso. Un rotor personalizado de Louis Erard subraya el espíritu colaborativo.
El formato regulador reparte la indicación horaria entre distintos elementos. La aguja central se ocupa de los minutos con una lectura clara e inmediata. Mientras, unos discos giratorios muestran las horas y los segundos. Este planteamiento crea sensación de movimiento sin caer en la saturación visual. Por eso, el reloj se interpreta de un vistazo pese a su estructura escalonada.
El SW266-1 es conocido por ofrecer un funcionamiento solvente y un servicio relativamente directo. No está certificado como cronómetro, pero aspira a una precisión estable para el uso cotidiano. El sistema de carga automática ayuda además a mantenerlo listo. Para el aficionado, parte del atractivo reside precisamente en esa mezcla de mecánica familiar e indicación experimental.
Estrategia de edición limitada y disponibilidad
Según se anunció en el lanzamiento del 19 de diciembre de 2025, esta colaboración quedaba limitada a un máximo de 99 ejemplares. Las primeras 50 piezas iban a estar disponibles a través de la tienda online Windup Watch Shop y en su showroom de Brooklyn. Después, las 49 restantes solo se ensamblarían si la demanda lo justificaba. El interés inicial, por tanto, iba a determinar la cifra final de producción.
El precio de venta anunciado era de 4.990 dólares. Teniendo en cuenta el trabajo específico de la esfera, la complicación de regulador y el propio carácter de la colaboración, la cifra encajaba con el concepto. A ello se suman un tamaño contenido y un acabado cuidado, que le dan un papel versátil dentro de una colección. Puede funcionar como reloj de diario o como pieza distintiva para el fin de semana.
Cada reloj se entrega con la correa de piel topo, acorde tanto con la paleta cromática como con la intención del diseño. Aunque el conjunto es contemporáneo, remite a la relojería tradicional a través de la herencia del regulador y de la aguja minutera inspirada en una forma clásica. En conjunto, la edición se percibe coherente desde la caja hasta el cierre.
Por qué destaca este regulador
Este modelo cerraba el año 2025 como la última edición limitada de Worn & Wound, y lo hacía con aplomo. La esfera por capas aporta dramatismo visual, pero la lógica del conjunto sigue siendo directa. Ahí reside buena parte de su atractivo para coleccionistas que buscan algo juguetón, pero refinado.
La caja, además, adopta un papel discreto para dejar que la arquitectura de la esfera hable por sí sola. Las superficies pulidas realzan la profundidad sin robar protagonismo. El movimiento aporta una base fiable y una utilización convincente. A eso se añade una talla fácil de llevar y una elección de correa que favorece su uso en contextos muy distintos.




