Un punto de inflexión para una marca con 150 años
Audemars Piguet conmemora su 150 aniversario con impulso y con una hoja de ruta definida. En The Business of Watches, su consejera delegada, Ilaria Resta, explica cómo la firma fijó un rumbo firme para su próximo siglo y medio. 2025 trajo consigo retos de gran calado y un contexto complejo. Aun así, el equipo de Le Brassus apostó por el cambio, protegió la calidad y mantuvo implicados a sus clientes.
El entorno general no ayudaba. En 2025 aumentaron los aranceles en Estados Unidos, el oro alcanzó precios récord y el franco suizo siguió muy fuerte. Al mismo tiempo, la demanda global se enfrió. Pese a ello, Resta describe una empresa que optó por invertir y por innovar. Presenta el aniversario como un catalizador de claridad y de acción.
Por encima de todo, subraya la disciplina. Las decisiones se tomaron pensando en el valor a largo plazo, no en el ruido del corto. De ahí que la estrategia se mantuviera sencilla: hacer relojes atractivos, entregarlos bien y atender al cliente antes y después de la venta.
Crecer en una fase bajista
En un mercado que, según el artículo, afrontaba en 2025 un segundo descenso anual consecutivo de las exportaciones suizas de relojes, Audemars Piguet creció. Según la propia marca, las ventas aumentaron un 12% hasta finales de octubre frente al año anterior. Las estimaciones de los analistas sitúan la facturación anual por encima de los 2.300 millones de francos suizos. Es un resultado llamativo dentro de un ciclo difícil.
¿Cómo se consiguió? En primer lugar, la compañía fijó prioridades claras. Equilibró novedad y continuidad. Protegió los precios. También mantuvo una comunicación directa y coherente. Los equipos, además, reaccionaron con rapidez cuando surgieron oportunidades. Evitaron dispersar recursos y concentraron sus esfuerzos en los lanzamientos y en los mercados que más importaban.
Resta también apunta a la cultura interna. Personas de distintas áreas asumieron la responsabilidad sobre los resultados y se mantuvieron cerca del cliente. Eso permitió a la organización adaptarse con rapidez a medida que cambiaban las condiciones. Y, lo que considera igual de importante, conservar un alto nivel en cada punto de contacto.
Innovaciones que marcaron el tono
La gama presentada en 2025 ayudó a impulsar ese crecimiento. La marca introdujo un RD#5 rompedor y muy fácil de llevar. También desveló un innovador calendario perpetuo de 38 mm. Ambos modelos subrayan una dirección clara: llevar más lejos las ideas técnicas y mejorar la comodidad de uso en el mundo real.
Los lanzamientos también muestran equilibrio. Atienden a los coleccionistas que buscan una ejecución de vanguardia, pero también encajan con nuevos compradores que desean confort y versatilidad cotidiana. A juicio de Resta, esa combinación definirá la próxima década de la empresa. Mantiene ilusionado al público central de la marca y abre la puerta a clientes que llegan por primera vez y valoran el diseño, la ergonomía y la fiabilidad.
La presencia de la firma en grandes encuentros aportó energía adicional. Dubai Watch Week, por ejemplo, reunió a responsables del sector para intercambiar ideas sobre artesanía, cultura y crecimiento. Esos foros, señala, mantienen viva la conversación y refuerzan la confianza.
Gestionar oferta, demanda e identidad
Crecer sin control puede volverse en contra de una marca. Por eso, Resta concede mucha importancia a la planificación de la producción. La empresa quiere ajustar la oferta a la demanda real, no al ruido o a la expectación artificial. Los plazos de entrega deben respetar el trabajo artesanal y reflejar al mismo tiempo la realidad. Ese planteamiento sostiene el valor y protege la experiencia del cliente.
Las familias de modelos seguirán evolucionando con ese principio como guía. Las líneas icónicas recibirán actualizaciones medidas. Al mismo tiempo, aparecerán nuevas referencias allí donde aporten un propósito real. El objetivo es la coherencia, no la saturación.




